Colombia Bomba
En Colombia se inventaron la creatividad. Sea la necesidad, sea la pobreza, sea lo que sea, en Colombia exprimen el cerebro como a un SpongeBob Square Pants de juguete. Hay carta bomba, perro bomba, burro bomba, rosa bomba, diario bomba, chicle bomba, tetas de silicona bomba y más. Los Palestinos y los Judíos envidiarán seguramente el ingenio que sólo la maldad -o la necesidad, ya dije- producen.
Lo que no esperaban los Colombianos, luego de taaanta bomba, fue el gran invento que se produjo por coincidencia en el edificio de una compañia de Bogotá. Sólo algunas personas recuerdan los hechos con claridad:
"Pues yo si vi a Fernando que se fue corriendo para el baño y se encerro ahí como por una hora. Luego los otros compañeros empezaron a golpearle en la puerta y a preguntarle que qué estaba haciendo y el contestaba: "Estoy cagando". Nos reimos todos, pero jamáz sospechamos que aquella, perdón la palabra, cagada fuera a ser nuestro calvario". Informó el contador Aquiles Castro Parejo.
Haciendo un análisis y recreando los hechos, parece que el señor Fernando Londoño, de apenas 32 años de edad, sintió la enorme necesidad de meterse en el baño, con periódico en mano, a hacer sus necesidades fisiologicas. Con lo que no contaba nadie, fue con la cajita de fósforos (o cerillos) que alguien había dejado sobre el lavabo para que luego de (Ay, para que decimos necesidades fisio..bla bla) cagar, las personas prendieran un fosforito y así tratar de disimular el hediondo olor de sus entrañas.
Nadie imaginó que cuando Fernando tomó en su mano la caja de fósforos (o cerillos), con una sonrisa de satisfacción y pensando en lo acomedido de sus compañeros, provocaría semejante daño a sus compañeros y a todo el edificio. Él, ingenuo, al prender el fósforo (o cerillo) lo lanzó justo en la taza de baño en la que se aún se hallaban, flotantes, sus desperdicios. Lo que paso después fue una explosión de grado 8 y medio en la escala del térmometro mio, causando daños indecibles que no puedo decir. Luego de la "humareda de humo" y el "gentío de gente" como diría mi amor platónico, se logró investigar en las ruinas del edificio, la causa exacta de la explosión: La cagada de Fernando.
Afortunadamente no se produjo ningún muerto (¿Se pueden producir los muertos? Tendré que preguntarle a Bush.) y los heridos en verdad no fueron tantos. Más sin embargo Don Fernando, "el cagón biónico" como ahora lo llaman sus compañeros, fue despedido y no recibirá conseciones de parte de su empresa que calificó el hecho de "embarazoso".
Lo que no esperaban los Colombianos, luego de taaanta bomba, fue el gran invento que se produjo por coincidencia en el edificio de una compañia de Bogotá. Sólo algunas personas recuerdan los hechos con claridad:
"Pues yo si vi a Fernando que se fue corriendo para el baño y se encerro ahí como por una hora. Luego los otros compañeros empezaron a golpearle en la puerta y a preguntarle que qué estaba haciendo y el contestaba: "Estoy cagando". Nos reimos todos, pero jamáz sospechamos que aquella, perdón la palabra, cagada fuera a ser nuestro calvario". Informó el contador Aquiles Castro Parejo.
Haciendo un análisis y recreando los hechos, parece que el señor Fernando Londoño, de apenas 32 años de edad, sintió la enorme necesidad de meterse en el baño, con periódico en mano, a hacer sus necesidades fisiologicas. Con lo que no contaba nadie, fue con la cajita de fósforos (o cerillos) que alguien había dejado sobre el lavabo para que luego de (Ay, para que decimos necesidades fisio..bla bla) cagar, las personas prendieran un fosforito y así tratar de disimular el hediondo olor de sus entrañas.
Nadie imaginó que cuando Fernando tomó en su mano la caja de fósforos (o cerillos), con una sonrisa de satisfacción y pensando en lo acomedido de sus compañeros, provocaría semejante daño a sus compañeros y a todo el edificio. Él, ingenuo, al prender el fósforo (o cerillo) lo lanzó justo en la taza de baño en la que se aún se hallaban, flotantes, sus desperdicios. Lo que paso después fue una explosión de grado 8 y medio en la escala del térmometro mio, causando daños indecibles que no puedo decir. Luego de la "humareda de humo" y el "gentío de gente" como diría mi amor platónico, se logró investigar en las ruinas del edificio, la causa exacta de la explosión: La cagada de Fernando.
Afortunadamente no se produjo ningún muerto (¿Se pueden producir los muertos? Tendré que preguntarle a Bush.) y los heridos en verdad no fueron tantos. Más sin embargo Don Fernando, "el cagón biónico" como ahora lo llaman sus compañeros, fue despedido y no recibirá conseciones de parte de su empresa que calificó el hecho de "embarazoso".

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