La metamorfosis o por qué Grecia fracasó como civilización
Ayer Daria y yo, luego de un gran brainstorming, llegamos a una conclusión. Basadas en evidencia verídica (que por algo es evidencia coño) concluimos que Grecia fracasó debido a un pequeñisimo problema: El pene griego. ¿La evidencia? Las doscientas estatuas Griegas y las copias Romanas en el museo Metropolitano. Todas carecen de algo ¿Qué será? Nada más ni nada menos, mis queridos blogpatriotas, que un pene fuerte, de buen tamaño y que aunque sea parado no dé tanta lástima. Le dije, "Pero Dary, tal vez los modelos posaron en pleno invierno, sea esta la causa de tan pequeña....cosa". No queridos blogetientes, descartamos esta opción al final porque teniendo en cuenta que estuvieran estas "estuatuas" siendo esculpidas en pleno invierno, al Griego escultor habásele ocurrido poner un pequeño calcetín de colores rojo y verde estilo navideño para ocultar ese "detallito". La opción más lógica fue esta: Los Griegos tenian atrofia en el pirilin y sus mujeres insatisfechas se declararon lesbianas y los sacrificaron en el Partenón para Atena, la diosa güerrera, digo, guerrera. Otra evidencia: ¿Por qué en la mitología Griega Zeus tenía la necesidad de convertirse en cisne para sorprender a las doncellas mientras se bañaban? Sí, Lectores sorprendidos: Su miembro no estaba a la altura.
Ahondando en estos temas y descartando también la opción de escribir el Manifiesto del Pene (Pues carecemos de uno, gracias a Dios y nos sobra puntería) llegamos, no sé por qué a hablar de Kafka. O bien, de su metamorfosis. Pensamos en recrearla e incluso escogimos a un protagonista, nuestro amigo Cheko. Lo imaginamos detalladamente: Cheko despierta e intenta restregarse los ojos pero, oh sorpresa!, Cheko carece de brazos!. Se sorprende, se mueve de un lado para el otro y quien sabe por qué se excita terriblemente, entonces puede levantarse encorvadamente y darse cuenta de que se ha convertido en un pene gigante! Sí, los padres lo rechazan, la hermana se niega a alimentarlo. Más todo aquél que conozca a Cheko sabe que su primera necesidad es el sexo. Entonces el gran pene lucha para levantarse y cuando logra hacerlo se frota a si mismo contra la pared hasta que siente que todo su cuerpecillo se endurece y de su cabezota sale algún líquido viscoso.
A estas alturas de la historia, Daria y yo ya teniamos mareo y un terrible dolor de panza. Decidimos dejarle al tiempo que aclare estas cuestiones mientras nosotras, perezosas, nos encargarnos de temas más cotidianos.
Ahondando en estos temas y descartando también la opción de escribir el Manifiesto del Pene (Pues carecemos de uno, gracias a Dios y nos sobra puntería) llegamos, no sé por qué a hablar de Kafka. O bien, de su metamorfosis. Pensamos en recrearla e incluso escogimos a un protagonista, nuestro amigo Cheko. Lo imaginamos detalladamente: Cheko despierta e intenta restregarse los ojos pero, oh sorpresa!, Cheko carece de brazos!. Se sorprende, se mueve de un lado para el otro y quien sabe por qué se excita terriblemente, entonces puede levantarse encorvadamente y darse cuenta de que se ha convertido en un pene gigante! Sí, los padres lo rechazan, la hermana se niega a alimentarlo. Más todo aquél que conozca a Cheko sabe que su primera necesidad es el sexo. Entonces el gran pene lucha para levantarse y cuando logra hacerlo se frota a si mismo contra la pared hasta que siente que todo su cuerpecillo se endurece y de su cabezota sale algún líquido viscoso.
A estas alturas de la historia, Daria y yo ya teniamos mareo y un terrible dolor de panza. Decidimos dejarle al tiempo que aclare estas cuestiones mientras nosotras, perezosas, nos encargarnos de temas más cotidianos.

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